lundi 14 avril 2014

JENNY WATTER ,LA LEYENDA





Era una mujer corriente .No sobresalía por nada en su físico, más  bien tosca  achaparrada aunque aún en una edad intermedia   , ni joven ni mayor. Robusta sin llegar a obesa, con una medio melena de un marrón pardo, surcada por alguna que otra gruesa cana desde la raíz hasta el borde del cuello.
No destacaba tampoco por su forma de vestir   : vaqueros desgastados, negros o azules según el día y largos jerséis   gruesos  de punto irlandés , a veces grises a veces blancos ,pero de un color siempre mal definido ,unas dos tallas más grandes de lo necesario, cuyos puños le cubrían las manos, como improvisados guantes.  Solía decir que así era más práctico, que no los perdía nunca.
Usaba botas de cuero recias pero con la suela fina .Explicaba que era para poder sentir mejor los pedales.
Porque eso era en lo que destacaba  en ella   ,con eso sí que llamaba la atención ,cuando se bajaba de aquel trailer que podía transportar cinco toneladas de mercancía ,que era de ella ,que le pertenecía y con él que surcaba aquel inmenso  país  de norte a sur y de este a oeste ,de mercado en mercado ofreciéndose para llevar lo que fuera dónde fuera a un precio razonable y en tiempo récord.
Chocaba verla bajar de aquel armatoste de cabina  roja  vino ,acharolada y remolque  de un blinco ágil   , de tal forma que parecía impulsada por un resorte, como si el vehículo harto de su compañía la echará fuera por un rato  , sin muchas contemplaciones .
Entonces entraba en el bar de turno de carretera .A veces se sentaba con algunos compañeros del gremio que la acogían como a uno más del grupo. Era querida. Se sabía de su profesionalidad y aunque ella nunca había tenido ninguna avería, ni percance serio   ,era voz populi que había ayudado en alguna ocasiones en grandes accidentes ,llegando incluso a salvar alguna vida, con su rápida intervención al apagar el fuego de un monstruoso motor en llamas y rescatar al inconsciente conductor .
Otros días prefería sentarse sola y apartada y su deseo de ensimismamiento era respetado. A lo sumo alguien que no la conocía aún mucho, la invitaba a unirse al grupo  ,y ella declinaba la invitación con un gesto de cabeza .
“_¿Qué un mal día?
-Si eso   ,un mal día, respondía de mala gana…y seguía comiendo su menú ,eso sí sin dejar nunca ni un resto en el plato y acabando siempre con un café muy cargado y otro en vaso de cartón para llevar.

Nadie conocía mucho de su pasado, hablaba poco de sí misma aunque no tenía inconveniente en ir hablando por su emisora, encajando y devolviendo las pesadas bromas de sus colegas de gremio o contando chistes igual o más subido de tono.No se le conocía relación alguna con hombre o mujer, y se pensaba que no vivía en ninguna parte ,  que hacia  vida en el camión o de Motel en Motel.

Circulaba sobre ella una leyenda que contaba que había sido marine y que se había casado con un marine también   ,pero que esté había sido asesinado en una emboscada en Afganistán y que con el dinero de la indemnización decidió comprar el camión ,dejar la armada madelciendola  y decidiendo ganarse así la vida ,en la carretera ,como camionera.

Y no debía de irle mal a tenor de los viajes que hacía ,se podía ver por cualquier rincón del país ,día tras día ,año tras año,sin que pareciera tener necesidad de parar o descansar nunca .
Ni en Navidades ,cuando la mayoría de los transportistas paraban ,ella trabajaba más que nunca aceptando portes imposibles por carreteras nevadas o heladas .Parando en restaurantes de carretera la mayoría de las veces vacíos o con el borracho solitario de turno acodado a la barra ,ahogando sus penas solo y metiéndose a ratos con la cansada camarera de inefables  rizos rubios y delantal blanco ribeteado de rojo con chapita y nombre en la solapa.
“-¡Lo que hay que aguantar!
-Eso…
Qué sabría aquella chica lo que era aguantar…Siempre que veía a alguien en aquello tesitura, recordaba la vez que accedió a hacer un porte para una ONG. Se trataba de llevar agua a una zona devastada de Colombia por una catástrofe natural. Desconocía   en qué estado habían quedado las ya precarias  carreteras , pero no lo pensó mucho y allá que partió con el cargamento de miles de botellas de tres litros de agua. No sabía a qué riesgos se iba a enfrentar exactamente, pero intuía que en aquellas circunstancias, el agua potable,podía ser tan valiosa como el oro o la coca que circulaban por aquel país.
Por eso decidió ir armada .Tenia un viejo rifle de caza  , más como recuerdo sentimental que como arma real, un arma corta .,y una granada que guardaba como sentimental recuerdo de su difunto ,el cual en un alarde de tonto romanticismo ,la había robado para ella un día de San Valentín , juzgándose el  puesto y el tipo con tal de ser original .
Él era así ,por eso lo quería y por eso también sabía que no encontraría a nadie igual ,jamás.

La carretera, lo que quedaba de ella era un amasijo de barro y troncos arrancados de cuajo .Tuvo que apearse del camión y despejarla en más de una ocasión .En otras la ruedas patinaban amenazando con no avanzar más y tuvo que circular con seis ruedas en la calzada y las otras seis al aire  sobre el precipicio .
Fue entonces cuando los vio,al volver de una curva cerrada. Una emboscada de unos diez guerrilleros, armados hasta los dientes   , se plantaron delante y detrás del camión .Podía haber acelerado y haber se los llevado por delante , pero sendos jeeps bloqueaban el camino.
Paró en seco, se pasó de la cabina al remolque, cogió el fusil y en una mano y la granada en otra y accionó el portón trasero del camión.
“_¡Coged una garrafa por cabeza y dejadme seguir ,después de todo esta agua es para los vuestros …si disparáis suelto la granada y ni para mí ni para nadie ,a tomar por culo el agua!
“-Vale, vale catira ,como quiera …nos parece bien el trato…”

Por esta historia se cree que la llamaban Janny Watter.



Eso  cuenta la leyenda de Jenny Watter.

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