EL
ROSTRO ,EL RASTRO,LA CAFETERIA.
Bajaba por las interminables escaleras mecánicas
pegadas al inmenso muro de cristal opaco y acero. Tenían prohibido
deambular por allí en traje de faena o estar en ninguna de la
innumerables cafeterías de aquella mole que era la terminal 5 del
aeropuerto,al parecer por cuestiones de seguridad ,pero en realidad
era para no
“ dañar “ la imagen de tanto glamour ,lujo y
esplendor que se desprendía allí.
Allí todo eran brillos y matices,escaparates de
exclusivas boutiques ,por ahí solo circulaban personajes muy ,muy
VIP y al personal de mantenimiento solo le era permitido acceder a
aquellos lugares para eso ,para asegurar el mantenimiento. Pero el
pensaba que si podía estar trabajando allí,bien podía también ,de
tarde en tarde y sin abusar subir a tomarse un café asomado a las
inmensas vidrieras que le costaba no poco mantener limpias por dentro
y por fuera.
Fu entonces cuando lo vio , reflejado en el paredón de
cristal ,un rostro como esculpido en el mas puro mármol,enmarcado
por unos risos negros ,con unos ojos color de los myosotis y unos
labios carnosos aframbuesados que culminaban un mentón que salia
del largo cuello embutido en un abrigo de paño.
La magia del reflejo hacia parecer que aquel rostro
flotaba en el aire sin más como un busto etéreo, solo era el efecto
ascendente de la escalera ,pensó ,el cuerpo,imponente ,a tenor de lo
ya visto,sin duda ,vendría después ...pero no...de súbito la
imagen desapareció sin dejar ni rastro.
Por más que intentó en días posteriores subir y bajar
aquella escalinata a la misma hora y con el mismo efecto lumínico
jamás volvió a ver a su fugaz diosa de alabastro.
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